La descarga eléctrica sorprendió a los trabajadores del Jockey Club y provocó la muerte de cuatro yeguas. El episodio vuelve a poner el foco en las tormentas intensas y los riesgos climáticos que enfrenta Buenos Aires.
Cuatro yeguas de polo murieron ayer tras ser alcanzadas por un rayo en el Jockey Club de San Isidro, durante una tormenta eléctrica que sorprendió a quienes se encontraban en el establecimiento. El episodio ocurrió en la cancha número 6, donde los animales estaban atados a una estructura metálica mientras esperaban comenzar su entrenamiento. La descarga provocó su muerte inmediata y afectó también a un trabajador que se encontraba cerca.
El cuidador fue despedido aproximadamente tres metros por la fuerza del impacto y debió recibir atención médica, aunque quedó fuera de peligro. Otras dos yeguas también resultaron alcanzadas por la descarga, pero sobrevivieron y permanecieron bajo observación veterinaria. El fenómeno sorprendió especialmente porque la mañana había comenzado con sol y las condiciones meteorológicas se deterioraron rápidamente.
El episodio se produjo en un contexto climático marcado por el fenómeno de El Niño, que durante la primavera de 2026 presenta condiciones de intensidad fuerte o muy fuerte, según el Servicio Meteorológico Nacional. El calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial modifica los patrones de circulación atmosférica y puede favorecer precipitaciones superiores a las habituales en sectores del centro y noreste argentino, incluida la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no es posible atribuir directamente la caída de un rayo particular a este fenómeno.
Para los próximos meses, las principales precauciones deberán concentrarse en la posibilidad de tormentas fuertes, lluvias abundantes en períodos cortos, ráfagas de viento, granizo y actividad eléctrica. Los especialistas recomiendan suspender inmediatamente las actividades al aire libre cuando se escuchan truenos, evitar refugiarse debajo de árboles aislados o junto a estructuras metálicas y permanecer en edificios cerrados o vehículos adecuados hasta al menos 30 minutos después del último trueno. También resulta fundamental seguir las alertas oficiales del SMN, especialmente durante la primavera y el verano, cuando aumenta la frecuencia de tormentas en el Área Metropolitana.









