El histórico boxeador falleció a los 59 años tras descompensarse en Morón, donde vivía y proyectaba abrir un comedor comunitario. Además de sus hazañas deportivas, deja un legado de trabajo solidario con familias y personas en situación de vulnerabilidad.
El exboxeador Jorge “Roña” Castro falleció este miércoles a los 59 años, luego de sufrir una descompensación mientras se encontraba en el Bingo de Morón. El excampeón mundial de peso mediano recibió asistencia médica, pero no pudieron reanimarlo. Las causas de su muerte todavía no fueron determinadas y el caso quedó bajo intervención de la Justicia. Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, el deportista había elegido Morón para instalarse durante los últimos años de su vida.
Castro fue uno de los grandes protagonistas de la historia del boxeo argentino. Disputó 144 peleas profesionales, con 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, y conquistó el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo en agosto de 1994, cuando derrotó al estadounidense Reggie Johnson. Su combate más recordado llegó en diciembre de ese año, cuando protagonizó una remontada histórica ante John David Jackson en México: después de recibir una verdadera paliza, conectó un espectacular gancho de izquierda en el noveno asalto y ganó por nocaut. Aquella pelea fue elegida como la mejor del año por la prestigiosa revista The Ring.
Después de retirarse del deporte profesional en 2007, el Roña encontró una nueva vocación en la asistencia social. Durante la pandemia transformó su gimnasio de Temperley en un comedor comunitario y, con el tiempo, desarrolló una red solidaria que llegó a contar con cuatro comedores propios y el abastecimiento de otros diez. En Morón, donde residía, trabajaba para abrir un nuevo espacio de asistencia alimentaria. Su tarea alcanzaba a familias de bajos recursos, personas sin empleo, trabajadores que no llegaban a fin de mes y adultos mayores que necesitaban recurrir a una vianda para alimentarse.
En sus últimas entrevistas, Castro había advertido sobre el crecimiento de la demanda alimentaria y la presencia cada vez mayor de jubilados en los comedores. También reconoció que buena parte de los alimentos que distribuía provenían de la asistencia del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, junto con donaciones de empresas y productores particulares. Crítico de la política social del Gobierno nacional, cuestionaba la falta de respuestas frente a las necesidades de quienes acudían diariamente a pedir comida. Su muerte deja al boxeo argentino sin uno de sus campeones más populares y al conurbano bonaerense sin un referente que había decidido seguir peleando, esta vez fuera del ring, contra el hambre y la exclusión.









