Los dispositivos fueron financiados por la Fundación Banco Provincia e impulsados junto con una asociación civil, pero la maquinaria comunicacional del Municipio convirtió la entrega en una nueva postal de Mayra Mendoza y Eva Mieri. Inclusión, funcionarios, discursos y una pregunta inevitable: qué puso concretamente la Comuna además del escenario.
La política quilmeña descubrió una vez más uno de los secretos mejor guardados de la administración pública: cuando otro paga, conviene llegar temprano para la foto. La diputada provincial e intendenta en uso de licencia Mayra Mendoza y la intendenta interina Eva Mieri encabezaron este lunes en Bernal la entrega de 200 protectores auditivos destinados a escuelas e instituciones que trabajan con chicos con autismo y otras neurodivergencias. El escenario elegido fue el Centro de Producción Audiovisual Leonardo Favio, donde hubo discursos, funcionarios, capacitación y una nutrida puesta institucional alrededor de los dispositivos. El pequeño detalle es que los protectores no fueron comprados por la Municipalidad de Quilmes: fueron donados y financiados por la Fundación Banco Provincia.
La entrega se realizó en el Día Provincial del Autismo y los dispositivos serán distribuidos entre escuelas primarias estatales, establecimientos de Educación Especial públicos y privados, el Centro de Rehabilitación Infantil Municipal y el Centro Educativo Terapéutico Néstor Vive. Se trata de herramientas destinadas a reducir estímulos auditivos en situaciones de sobrecarga sensorial, una necesidad concreta para numerosos chicos. Hasta ahí, una iniciativa difícil de discutir. El problema aparece cuando comienza la liturgia política: fotos, funcionarios, elogios cruzados y una comunicación oficial redactada de tal manera que el vecino distraído podría imaginar que está ante una nueva política financiada por las arcas municipales, cuando el propio texto termina admitiendo que la iniciativa fue impulsada por Hablemos de Autismo en Quilmes y financiada por la Fundación Banco Provincia.
La escena tiene además una particularidad que ya se volvió habitual en Quilmes: Mendoza dejó provisoriamente la Intendencia para ocupar una banca en la Legislatura bonaerense, pero continúa apareciendo junto a Mieri en inauguraciones, recorridas, programas y actos municipales. En apenas los últimos días ambas compartieron actividades vinculadas con seguridad, pavimentación, programas juveniles y actos comunitarios. Formalmente hay una intendenta interina; visualmente, en cambio, Quilmes parece ensayar una curiosa modalidad de gobierno bicéfalo en la que una administra y la otra jamás termina de abandonar el centro de la foto.
Nada de eso disminuye la utilidad de los 200 protectores ni el trabajo de las familias y organizaciones que vienen reclamando herramientas de inclusión. Más bien deja al descubierto otra cosa: la extraordinaria capacidad de la política municipal para transformar una donación externa en una demostración de músculo propio. La Fundación puso los recursos, las organizaciones empujaron la iniciativa y las escuelas recibirán los dispositivos. El Municipio, mientras tanto, aportó algo que en la política argentina nunca escasea: una cantidad considerable de funcionarios alrededor de una mesa y una cámara convenientemente encendida.









