menu
Política

Merlo reunió a Wado, Moreno e intendentes y exhibió su propia receta frente al ajuste de Milei

5 septiembre, 2026

La octava Expo “Hecho en Merlo” convocó a más de 100 empresas y convirtió el Día de la Industria en una demostración política de Gustavo Menéndez. Producción local, unidad peronista y un mensaje cuidadosamente dirigido a la Casa Rosada.

Lo que en los papeles debía ser una exposición de empresas terminó convertido en una cumbre política con máquinas, emprendedores y aroma a campaña. Gustavo Menéndez cerró la octava edición de “Hecho en Merlo” rodeado por Eduardo “Wado” de Pedro, Guillermo Moreno y los intendentes Mariel Fernández, Marisa Fassi y Esteban Sanzio. Durante tres jornadas, el predio El Remanso de Parque San Martín funcionó como vidriera productiva y, de paso, como escenario para que el jefe comunal mostrara que su municipio todavía conserva una palabra que el Gobierno nacional parece haber enviado al museo: industria.

La exposición reunió a más de 100 empresas y 44 stands de comercios, emprendimientos y establecimientos educativos. Fue organizada por el Municipio junto con la Unión Industrial de Merlo y también incluyó premios económicos para proyectos de las escuelas técnicas locales. La escenografía política tuvo, por lo menos, productos detrás: alumnos, empresarios y comerciantes exhibieron desarrollos concretos mientras el Estado municipal se reservaba el papel de articulador. En una época en la que muchos actos oficiales consisten en explicar por qué ya no puede hacerse nada, Merlo eligió la extravagancia de mostrar cosas hechas.

Menéndez aprovechó la coincidencia con el Día de la Industria para encabezar un conversatorio con Fernández, Fassi y Sanzio sobre empleo, producción y políticas municipales. Después llegaron Wado de Pedro, con una charla sobre el retroceso de la ciencia y la industria, y Guillermo Moreno, que planteó la obligación de reindustrializar el país. No apareció todavía una candidatura común ni se firmó ningún armisticio entre las distintas tribus del peronismo, pero el intendente consiguió reunirlas alrededor de una idea bastante más eficaz que una interna: defender el trabajo nacional frente a un modelo económico que confía en que las fábricas sobrevivan por selección natural.

Menéndez definió la Expo como un “faro de construcción” y un espacio de resistencia y esperanza. La frase tuvo la solemnidad habitual de estos encuentros, pero la puesta en escena le dio contenido: compañías locales, estudiantes técnicos, comerciantes y dirigentes nacionales compartieron una agenda organizada desde el municipio. Mientras la Casa Rosada apuesta al mercado, la apertura y la proverbial buena suerte, Merlo presentó una postal distinta: Estado, empresas y educación técnica trabajando en el mismo territorio. La feria cerró después de tres días, pero dejó una imagen política difícil de disimular: en el oeste del conurbano, Menéndez ya ensaya su propio modelo productivo y procura convertir la gestión municipal en algo más ambicioso que administrar semáforos y juntar residuos.