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Política

Kicillof eligió Morón para su acto industrial y le dio a Lucas Ghi una foto de alto voltaje en plena interna del peronismo

2 septiembre, 2026

El gobernador montó en el PITAM su celebración por el Día de la Industria, rodeó al intendente de buena parte de su gabinete y lo dejó en el centro de la escena. La señal llegó mientras Ghi libra una guerra política con Martín Sabbatella y se convirtió en uno de los jefes comunales más alineados con el proyecto de Axel para 2027.

Axel Kicillof podría haber elegido casi cualquier punto del mapa industrial bonaerense para celebrar el Día de la Industria. Eligió Morón. Y no una visita discreta, de esas que terminan con foto de casco, recorrida por una línea de montaje y retirada antes del café, sino un acto político-productivo en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico de Morón (PITAM), con Lucas Ghi como anfitrión, Augusto Costa como uno de los principales oradores y una delegación provincial que incluyó a la vicegobernadora Verónica Magario y a ministros como Carlos Bianco, Walter Correa y Javier Rodríguez. El gesto adquirió todavía más volumen porque Kicillof organizó su propia celebración el mismo día en que la UIA reunía a unos 200 industriales en Malvinas Argentinas sin haber invitado al gobernador bonaerense. La contra-programación terminó convirtiendo a Morón, y por extensión a Ghi, en la vidriera elegida para mostrar el modelo productivo que el mandatario quiere contraponer al de Javier Milei.

Ghi aprovechó la escena. Ante empresarios y pymes, sostuvo que un industrial no puede imaginar el destino de su compañía separado del destino del país y lanzó una definición que encajó sin una coma fuera de lugar en el libreto económico del kicillofismo: “No hay empresa que pueda tener éxito en un contexto de marginalidad, pobreza y depresión”. Augusto Costa tomó inmediatamente esa línea, endureció el discurso contra la Casa Rosada y habló del “coraje” que implica abrir una fábrica todos los días bajo la política económica nacional. Hasta se permitió una épica fabril bastante poco habitual para una tarde de parque industrial: mientras otros convierten en héroes a quienes “evaden”, “fugan” o “especulan”, dijo, “los verdaderos héroes están acá”, en las fábricas. Y remató su argumento apelando expresamente a lo que había dicho “Lucas”. El ministro no sólo habló después del intendente: convirtió su intervención en la primera estación del discurso provincial.

El telón de fondo ayuda a explicar por qué Kicillof decidió cargar políticamente la jornada. La industria manufacturera llegó a su día con una caída acumulada del 2,2% durante el primer semestre y alrededor de 52.000 empleos directos perdidos en un año. La propia UIA utilizó su acto para advertir que la economía no puede evaluarse únicamente por la inflación y reclamar modificaciones al rumbo nacional. Tampoco el gobernador tuvo una platea completamente domesticada en Morón: la Unión Industrial de la Provincia volvió a reclamarle cambios en Ingresos Brutos. Pero la escenografía bonaerense fue otra. Frente a un empresariado que describe fábricas con máquinas detenidas y creciente competencia importada, Kicillof decidió instalar su respuesta en el municipio gobernado por Ghi.

La elección resulta difícil de separar de la pelea política que atraviesa Morón. Ghi conduce allí el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio de Kicillof, y viene de romper definitivamente con el sector de Martín Sabbatella, que ya anunció su intención de disputarle nuevamente el municipio en 2027. En marzo, el sector del intendente derrotó al sabbatellismo en la interna del PJ local por casi dos a uno; en agosto, Ghi directamente pidió construir un gobierno nacional “de la mano de Axel Kicillof”. El gobernador ya se había mostrado con él en julio, en medio de esa disputa. Este miércoles subió bastante la apuesta: llevó el Día de la Industria a su territorio, desembarcó con buena parte de la primera línea provincial y reservó para Ghi el papel de anfitrión de uno de los actos económicos más simbólicos del año. No hubo bendición formal, candidatura anunciada ni mano levantada. Tampoco hacía demasiada falta. En política, cuando el gobernador lleva la corte completa a la casa de uno de sus intendentes mientras ese intendente pelea por sobrevivir a una interna, la foto suele venir con subtítulos incluidos.